El 12 de enero de 1946, el termómetro de la historia detectó una fiebre desconocida que se propagó rápidamente por Venezuela hasta volverse endémica. La nombraron LVBP (Liga Venezolana de Béisbol Profesional) y, ocho décadas después, es el molde indiscutible de la identidad nacional.
El foco inicial se identificó en la parroquia caraqueña de San Agustín. Ante la mirada del presidente Rómulo Betancourt, el Magallanes derrotó 5-2 al Venezuela en el primer juego oficial.
Aquella temporada fundacional la completaron la Cervecería Caracas y el Vargas, compartiendo todos el Estadio Cerveza Caracas.
LVBP: Hace 80 años comenzó una pasión
Esta pasión bien pudo llamarse «la Carrasquel». Alejandro “Patón” Carrasquel fue el primer lanzador ganador, mientras que su sobrino, Alfonso “Chico” Carrasquel, conectó el primer jonrón de la liga.
Nombres como Luis Aparicio Ortega “El Grande” y empresarios visionarios como Juan Carlos Lavaud y Martín Tovar Lange sentaron las bases de una industria que hoy es nuestro principal rubro de exportación de talento.
De cuatro fundadores a ocho legados
La evolución de aquellas divisas originales dibujó el mapa del béisbol actual:
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Leones del Caracas: Herederos de la Cervecería, son los más laureados con 21 títulos.
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Navegantes del Magallanes: Tras mudarse a Valencia en 1969, se consolidaron como un fenómeno de masas con 13 coronas.
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Tiburones de La Guaira: Surgidos de la mutación del Venezuela y Pampero, representan la alegría de la «guerrilla» y la samba.
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Águilas del Zulia: Con raíces en el Vargas, el equipo rapaz elevó el vuelo en Maracaibo, uniendo la gaita con el diamante.
Ocho décadas
En este 2026, la liga celebra su 80° aniversario consolidada en ocho plazas que laten al ritmo del madero.
Cardenales de Lara, el vigente dominador, ha convertido a Barquisimeto en un fortín de éxito.
Por su parte, los Tigres de Aragua honran este año a David Concepción, recordando la dinastía que marcó el inicio del siglo XXI.
En el oriente, Caribes de Anzoátegui mantiene su estirpe de «tribu» guerrera, mientras que los Bravos de Margarita continúan su búsqueda de la gloria absoluta bajo el amparo de la Virgen del Valle.
Mucho ha cambiado desde aquella «liga aldeana» de 1946. Hoy, la LVBP es un patrimonio que atraviesa generaciones, presente en el habla cotidiana y en el corazón de cada festividad.
De Maracaibo a La Sabana, el beisbol profesional es un tatuaje de venezolanidad. Tras ocho décadas, la LVBP es un adulto mayor que mira con optimismo hacia la posteridad: la fiebre sigue alta y, afortunadamente, nadie quiere bajarla.
Información de LVBP / Redacción Goal Line
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